Si el cántaro se rompe... soñaremos otro.
Si el cántaro se rompe... soñaremos otro.
En el cuento de la lechera todo el mundo recrimina a la pobre muchacha que su caminar despistado y soñador acabe echando a perder la leche que lleva hasta el mercado... pero nadie se ha parado a pensar que quizás el problema no sean los sueños, sino las piedras en el camino...